21 de octubre de 2011

La Migración borra sonrisas en las familias

LA MIGRACIÓN BORRA SONRISAS EN LAS FAMILIAS

Un inmigrante sin suerte fue despedido injustificadamente. Sin los dedos de su mano derecha la empresa donde trabajaba José Flores Camacho lo despidió sin pagarle remuneración alguna por los daños provocados en sus instalaciones. Tras meses de estar sin trabajo por este motivo, manifestó su esposa, “La mejor vida la encontró en la muerte”.
 

Situaciones incontables se registran para aquellos ilegales que se sustentan por el trabajo duro en las grandes empresas que aprovechan la mano de obra barata y la despreocupación de los derechos laborales, actualmente existen ONG que están a cargo de algunas consecuencias de este hecho “Los niños abandonados por la migración”.

El golpe de suerte
Procedentes de Santa Cruz de la Sierra, los tres hermanos trabajaban para sostener a la familia que esperaba en su ciudad natal, para José Flores, con 50 años era un reto conseguir trabajo porque las puertas de empresas constructoras con un empleo fijo le fueron cerradas, afirmó Willi Flores Camacho, quien además manifestóque lostropiezos fuero susaados por un “golpe de suerte”gracias al hermano mayor quien tenía sus papeles en regla y trabajaba en la empresa constructora “ALTAMAR”.
La celebración del retorno.

Al verse obligado por las necesidades familiares José Flores Camacho obtuvo un billete de avión gratuito con el programa de retorno voluntario del ministerio de asuntos Exteriores, con mucha emoción decidieron festejar el retorno en una huerta alejada de la ciudad, sin percatarse de que la calefacción estaba dañada fallecieron por inanición de monóxido de carbono.
Las conclusiones.

La policía del lugar afirmó que este hecho fue consecuencia de la bebida y la condición en que los tres hermanos se encontraban, ya que aparentemente habían mas personas en el lugar antes del incidente y ellos se habían quedado por el estado en que se encontraban, por su parte la empresa responsable del daño en los dedos de José no quiso dar declaraciones porque afirmaron que el nunca trabajó en esta entidad, el jefe de personal de dicha empresa afirmó que ellos no contrataban inmigrantes ilegales por ende el no sabía de que estaban hablando ni de que se los denunciaba. Lo cierto en este hecho es que las investigaciones del caso no continuaron y las conclusiones fueron vagamente esclarecidas.
Casos sin investigar

Migrantes bolivianos, peruanos, argentinos y demás países sudamericanos pasan buenos años en estos países de nuevo mundo buscando una “mejor vida” para su familia, sin embargo la preocupación constante de las familias y la preocupación social se debe a que cualquier abuso sufrido por parte de las empresas de esos países no pueden ser denunciados por miedo a la deportación y es así como las empresas que contratan a los migrantes se despreocupan por los derechos laborales y no quedan registros de las personas contratadas ilegalmente.

“Tenemos que trabajar sin reprochar nada por que estos españoles nos ven como basura inexistente, cualquier cosa que digamos no importa, tenemos que limpiar su mierda sin rezongar, porque aquí no existimos, nos puede pasar cualquier cosa y nosotros no tenemos voz, pero todo lo hacemos por la familia”, afirma Jorge Veizaga procedente de La Paz.

Los culpables indirectos
Además de responsabilizar a las empresas inescrupulosas, las ONG y testimonios de familias abandonadas hacen referencia a la necesidad que tienen los ciudadanos para que el gobierno ayude a estas personas que se encuentran en situaciones amargas por el desempleo y los pocos proyectos existentes para mejorar la calidad de vida.
“Porque si bien la responsabilidad de las familias es sólo de ellas, la necesidad de prosperidad es un camino que se tiene que repensar en general si queremos un país mejor”, manifestó el sociólogo Jesús Mendoza.

La historia continúa.
“Escapé porque no tenía papeles y sabía que me iban a hacer muchas preguntas, quería mucho a mis hermanos pero tenía que seguir trabajando por mi familia”, afirmó Willi Flores hermano menor de los fallecidos quien no dio declaración alguna después de los sucedido por miedo a la deportación, de esta manera aún se escribe una nueva historia para esta familia y para todos los migrantes indocumentados.
Marilín Yisley Panozo Camacho
Universidad Mayor de San Simón
Tomado de:http://espanol.upiu.com/view/post/1318876837983/



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